Te subiste en un bondi cualquiera. El humo, la calle, el gris, la gente. Gentío, gentuza, toda la humanidad se subió con vos en el maldito colectivo, ese que no sabes adónde te lleva ni dónde ibas, pero te dejaba "más o menos cerca" eso te dijo el viejo (boletero mugriento). El bondi no deja de pasiarte, pero te das cuenta de una cosa, sí una cosa maravillosa de color gris ciudad, la luz de neón te enceguece mientras tratás de leer el cartel de esa calle cualquiera, y la buscas en la Guía "T" (aunque nunca supiste guiarTE una merd) : sos muy chiquito. La city es un monstruo fantabuloso, la gente una plaga inminente, el asfalto un asco. Para qué decirte que te sentiste tan poca cosa y no te encontrabas ni siquiera en el dichoso mapita hoja 40, para qué enfatizar tu realidad pegajosa entre los cuerpos cansados volviendo del trabajo. Por un segundo te olvidaste del barrio y de la calle, del país, del planeta, del mundo... En el universo entero S.O.S. chiquitísima.
Bajando el bondi, por milésima vez en el día, se topó con sus ojos. No eran los suyos, no eran los mismos, eran otros, pero la hicieron recordarlo. Tal vez no estuviera tan sóla después de todo.
También los chiquitos pueden encontrarse.